Las Murciélagas también nos interpelan

Por estas horas los futboleros se consumen hablando del saldo que dejó el clásico entre Boca y Racing por la Copa Libertadores o la llegada (para muchos) polémica de Carlitos Tevez a un Independiente en ruinas. Son los temas que dominaron la escena del fútbol argentino en la semana. Pero no muchos repararon en que un grupo de chicas ciegas, más conocidas como Las Murciélagas, se consagraron campeonas del mundo en su deporte. Casi el mismo que le gusta a la mayoría de los argentinos, pero tal vez no sepa que existe. Se convirtieron, mujeres de nuestra patria, en las mejores del planeta en la especialidad.
Las chicas, que deberían ser ejemplo para miles y miles de deportistas, nos volvieron a interpelar con su conquista. Se quedaron con la primera Copa del Mundo que se jugó en la historia del fútbol adaptado para personas ciegas, ganándole a Japón 2-1 la final de la Copa del Mundo, diputada en Inglaterra. A propósito, este viernes, a las 14.30, frente a China, Los Murciélagos definirán el torneo ecuménico en su versión masculina. Ambos grupos, ellas y ellos, deberían ser un faro para la sociedad.
Más allá de cómo les vaya a los varones, mucho más famosos que las damas, el logro de Las Murciélagas, que pudo haber pasado inadvertido (en gran medida por responsabilidad de los medios), fue enorme a nivel deportivo y humano. Deportivo porque Argentina dejó marcado en los libros de la historia del fútbol mundial, que es y será por siempre el primer seleccionado femenino compuesto por jugadoras ciegas en levantar una Copa del Mundo. Y humano porque hacer lo que hacen estas chicas, en las condiciones que lo logran, debe surgir como un disparador y una meta para muchos que sí podemos gozar de todos nuestros sentidos y nos quedamos estancados, a veces, en quejas vanas. Basta con mirar un partido de Las Murciélagas para aprender, admirarlas y reflexionar.
“Espero que la revolución que hubo en estos días, en los que mucha gente nos vio y compartió por todos lados videos y jugadas del equipo, les sirva a otras chicas ciegas y a muchos deportistas en general también. Que se motiven… Que tengan ganas de arrancar en las provincias, en los pueblitos. Que empiecen a practicar este deporte, si es que no se animan o no se convencen. Y ojalá la gente nos siga cada vez más. Que confíe en nosotras. Necesitamos el apoyo de todos, por ejemplo, en las redes sociales, como hicieron muchos. Les agradezco a los que nos bancaron. Nos ayudaron mucho, nos hicieron muy bien con su aliento”, asegura Gracia Sosa, una de las jugadoras más hábiles del plantel albiceleste que la luchó siempre y que aún no puede creer hasta dónde volaron Las Murciélagas en Birmingham.
“Fueron muchas emociones desde el principio y hasta el final. Nosotras viajamos con el objetivo de subirnos al podio. Eso es lo que queríamos pero, cuando lo logramos, se nos ocurrió que ahora teníamos que ganar la Copa (dice y se ríe). Y se nos dio. Fue la felicidad total. Nos costó esa final… Fue tremenda. Arrancamos perdiendo, pero, en el segundo tiempo, fuimos decididas a darlo vuelta como fuere. Y se pudo dar gracias a los goles de Johana Aguilar. Estamos muy felices”, resume, amable, Sosa, todavía tratando de asimilar la hazaña.
No es la única emocionada. El grupo entero transita horas de asombro. Desde las jugadoras, hasta los ayudantes y el cuerpo técnico del plantel que encabeza Gonzalo Abbas. “Estamos muy contentos de haber logrado el título del mundo para Argentina. Este proceso de selección duró tres años, donde trabajamos mucho en las concentraciones, cada 15 días. Planificamos partido tras partido, estudiábamos a las rivales, cada momento, armamos un gran juego colectivo. Y se nos fue dando”, dijo Abbas, el entrenador principal del grupo que creció a pasos agigantados en muy poco tiempo y que sueña con emular a Los Murciélagos, que el año pasado cumplieron dos décadas de su primera consagración a nivel planetario (cuando fueron campeones del mundo en Brasil 2002) y que, desde entonces, son una marca registrada y se mantienen en la elite del fútbol para ciegos.
Las heroínas de esta historia, hoy, son las mujeres. Las damas primero, hay que ser justos. Además de Sosa y Aguilar, Melody Azul Álvarez, Florencia Belén Massenzana, Micaela Segovia, Melisa Alejandra Flores, Elena Iris Quinteros, María Constanza Carrizo, Agustina Medina Páez y Guillermina Corrales firmaron la gesta. Sus nombres y apellidos quedaron en el bronce. Consiguieron lo que nadie hasta ahora, porque se trató del primer torneo ecuménico de la historia. Fueron en busca del podio y despacharon a Alemania (3-0), India (4-0) y empataron con Austria sin goles, para quedarse con la fase de grupos. En semifinales aplastaron a Suecia 3-0. Y la épica llegó frente a las poderosas japonesas en un partido que nunca olvidarán. Y que nadie debería dejar que se pierda en la memoria.
FUENTE : LA PRENSA